ADAPTACIÓN DEL CUENTO
Erase una vez una princesa, que vivía junto a sus
padres en el Reino Azul. Le gustaba mucho leer cuentos de otras princesas que
se casaban con príncipes y eran muy felices.
Pero un día toda esa felicidad se trunca porque su
madre, la reina, sufre una desafortunada caída del caballo, y pasa una
temporada enferma hasta que muere. Antes de morir se despide de su preciosa hija, la
princesa, y le entrega un medallón de plata y le hizo prometer que nunca se lo
quitaría.
Valentina se quedó muy triste y
pasaba todo el día leyendo en su habitación, sin hablar ni ver a nadie.
Así llegó a la edad de comprometerse y su padre
entregó su mano al rey del Reino Rojo, un hombre mayor y gruñón, que no había
tenido hijos a pesar de haberse casado ocho veces.
La princesa Valentina intentó disuadir a su padre de
ese matrimonio, pero este le decía que debía casarse por el bien del reino, ya
que el rey del reino vecino le había amenazado con dejar de suministrarle el
agua que brotaba del manantial de su reino, si su hija no se casaba con él.
Tras muchas discusiones y enfados de la princesa,
viendo que era imposible convencer a su padre de no casarse, prometió a su
padre que se casaría si este le cumplía un deseo. Conseguir un libro muy antiguo que se encontraba en
un castillo muy alejado de su reino. El rey accedió a sus deseos. Al cabo de
unos meses regresaron los enviados del rey con el preciado libro.
El rey dijo a Valentina que la boda se celebraría
pronto.
Ésta le pidió otro deseo, poder visitar el lugar donde se escribió el
libro que habían traído los enviados del rey. El rey algo receloso, aceptó la petición de su
adorada hija y prepararon el cortejo real para ir a la tierra del libro
precioso.
Cerca de dos meses tardó la comitiva
en regresar al Reino Azul. Allí el padre de Valentina la esperaba para la gran
ceremonia, pero ella pidió un último deseo.
Quería tiempo para escribir un libro basado en el
viaje que había hecho, las aventuras que había vivido y le prometió que
finalmente acabado este libro, se casaría con el rey del Reino Rojo.
La princesa tardó mucho, mucho, mucho en escribir el
libro. Su padre la visitaba a diario para ver cómo iba avanzando la escritura.
Después de un año entero, la princesa terminó de
escribir la historia. Su padre, el rey, le dijo que al día siguiente se
haría público su compromiso con el rey del Reino Rojo.
La princesa aprovechó el silencio de la noche
mientras todos dormían y se escapó sola y sin más pertenencias que el libro que
había escrito y el medallón que le regaló su madre, la reina.
A la mañana siguiente cuando despertó el rey, mandó
a su ejército a buscar a su hija pero fue imposible la princesa Valentina había
desaparecido. Había decidido marcharse a aquel país lejano, donde
tantas cosas bonitas había vivido.
Caminó y caminó durante muchos días sin comer ni
beber y casi sin dormir; cuando el hambre y el frío se hicieron más grandes que
sus fuerzas, se quedó acurrucada en un cobertizo próximo un castillo. Uno de los criados del castillo al verla, se
compadeció y se la llevó a las estancias de la servidumbre para que se calentase
los pies y comiera algo decente.
Había un niño pequeño cerca de la chimenea con un libro
en sus manos, pero solo lo miraba porque no sabía leer. Valentina se puso junto
a él y le leyó el libro. El niño se quedó tan tranquilo que se durmió
enseguida. El ama de llaves del castillo decidió acoger a Valentina para que se
encargara de los niños mientras sus padres trabajaban. Cada día eran más los
niños que acudían a escuchar las historias fantásticas que narraba Valentina.
Un buen día llegó un apuesto soldado a caballo y
viendo el grupo de niños que estaban sentados en un corro en silencio, se
aproximó para ver que les tenía tan embobados; pudo observar que debajo del
árbol, había una preciosa chica que con los ojos cerrados contaba una historia
sobre un príncipe y una princesa. Valentina no se dio cuenta de que le estaban
observando y continuó su relato. El soldado sonrió y se marcho a galope a lomos
de su hermoso caballo blanco.
Pasados unos días y la princesa Valentina ya conocía
todos los pasadizos secretos del castillo por lo que una noche decidió ir a la
biblioteca. Cuando abrió la puerta, se quedó maravillada de los miles de
cuentos que había en sus gigantescas estanterías. En un rincón apartado vio cuatro libros abandonados,
los cogió y se quedó con uno que le pareció muy interesante
.
A la mañana siguiente el príncipe Rogelio, preguntó
a todos los del castillo, quién había cogido su libro. Nadie lo había
cogido. Él insistió en que lo buscaran
porque era el favorito de su padre y se lo había regalado antes de morir.
Todos buscaron y rebuscaron y no lo encontraron
hasta que decidieron mirar una a una todas las habitaciones. Y encontraron el
libro del príncipe en la habitación de Valentina.
Cuando el príncipe se enteró de la noticia, hizo
subir a Valentina a la biblioteca. Cuando le vio cara a cara, sus ojos se iluminaron y la
princesa se sonrojó.
El príncipe Rogelio le preguntó cómo era posible que
una sirvienta supiera leer. Ella le dijo que no sabía leer, que solo cogía los
libros y con los dibujos inventaba historias para entretener a los niños.
Desde ese día el príncipe dejaba olvidado un libro
en el rincón de la biblioteca para que por la noche lo cogiese Valentina.
Hasta que un día la princesa Valentina cogió el
libro y vio una nota que decía ¿quieres casarte conmigo?
En ese momento entró el príncipe a la biblioteca y
vio a Valentina leyendo la nota. Enseguida supo que ella sí sabía leer. Así que
se puso de rodillas y se lo preguntó. Ella aceptó encantada.
Pasaron toda la noche hablando y ella le contó que
sabía leer porque era la hija del rey del Reino Azul. Y le relató cómo llegó
hasta allí.
A la semana siguiente hubo una gran fiesta en todo
el reino, para celebrar la boda del príncipe Rogelio y la princesa Valentina.
…… y fueron felices y comieron perdices.
Se trataría de una adaptación para alumnos de 2º ciclo
de Primaria (8-9 años). He intentado mantener el esquema del cuento original,
con algunos matices como:
·
He cambiado el
matrimonio con su padre, por el de otro rey mayor, igualmente desagradable.
·
La presión del
rey por casarse con su hija en el cuento original, lo he sustituido por la amenaza
del rey del Reino Rojo de dejar sin agua al Reino Azul.
·
Se marcha con
el medallón que le regaló su madre y con los libros que consiguió al pedirle
los deseos a su padre.
·
Se escapa hacia
un reino lejano al que no llega por que antes encuentra su gran amor.
·
Trabaja como
cuidadora de los niños de la servidumbre de un castillo.
·
Gracias a su
gran afición a la lectura despierta gran curiosidad en el príncipe Rogelio.
Muy bonito. Perfecto
ResponderEliminarFelicidades MariaJo. Me encantó!!!
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