REFLEXIÓN BLOQUE
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La
literatura infantil, no es una literatura menor, sino que está muy delimitada a
un público muy concreto, con una percepción de la realidad especial y una
imaginación única y vertiginosa.
Pero
a la vez demanda un gran entusiasmo, lenguaje sencillo, belleza y transparencia
y una gran claridad expresiva. Todo sucede cuando el niño se convierte en
consumidor de literatura. Hasta entonces los niños leían lo mismo que los
mayores y conocían lo que los mayores les contaban.
Mi
colección siempre ha sido Enid Blyton, para las fechas señaladas siempre un
tomo nuevo, mis hermanos tenían la colección AMABLE y todas las noches en la
cama, se leía un poco antes de dormir. Entre todos tenemos una enorme colección
de cuentos, de lo más vario pinto, tebeos, etc.
Recuerdo
que hasta en los pastelitos, tigretones, pantera rosa y demás regalaban un
minicuento de Simbad el marino, Sandokan, etc. Con una letra minúscula, y unas
páginas que al final terminaban manchadas de chocolate. Pero que ilusión
encontrar un cuento distinto.
Una
manera de tener presente la lectura en los niños.
Cuando la nueva
generación se ha puesto a la lectura, ya han surgido literaturas concretas como
“Chiquitín y los elefantes” de Erwin Moser, etc.
Si
Antes del XIX no existía la literatura infantil, los libros que encontramos de
grandes autores como Perrault en Francia, Hans
Christian Andersen, con "El soldadito de plomo”, Carroll
con “Alicia en el país de las maravillas” y Collodi con “Pinocho”, Daniel Dafoe
con “Robinson Crusoe” son libros escritos para adultos con alma de
niños, pero por su gran imaginación, lectura ágil y gran descripción literaria,
ha pasado a pertenecer a libros de literatura infantil, considerando infantil
hasta los 12 años.
Es interesante al hablar de cuentos, que
consideramos parte esencial del mismo. El
cuento tiene elementos que lo caracterizan de otros textos y que nos permiten
comprender mejor la lectura.
Los elementos los podemos clasificar:
·
El tema del cuento: es
el asunto sobre el que trata. Los temas se expresan con sustantivos como amor, muerte,
soledad, libertad, justicia, etc., y algunos complementos, por ejemplo, la imposibilidad del amor a primera vista. No se debe confundir tema con historia.
· Historia: se compone
de principio, desarrollo (nudo), desenlace (final). El desarrollo contiene a su
vez el conflicto que es el problema, además del clímax que es punto de mayor
tensión en la historia.
· Trama: es el orden en
el que el narrador cuenta las partes de la historia: cronológicamente,
iniciando por el conflicto.
· Ambiente: se compone
de elementos como el tiempo, espacio, entorno social, etc. Sirve para conocer
dónde se desarrolla la historia e influye en los personajes.
·
Narrador: puede o no
estar involucrado en la historia.
· personajes: son
quienes realizan las acciones del cuento.
Es verdad que antes había cuentos con moraleja, que
bien pueden pertenecer a la llamada paraliteratura, por su motivación y
objetivo del escritor.
Si
existe función poética, placer de escribir como deleite del espíritu se trata
de literatura con mayúsculas.
Existe también otro tipo de textos que no
pueden ser considerado literarios. Son los que reunimos bajo el nombre de
paraliteratura de la que ya hemos hablado. Se trata de obras sin intención
literaria pero que utilizan la función poética de forma explícita.
En el
siglo XIX tenemos a Salgari, Kiplin con sus novelas de aventuras. Julio Verne,
Stevenson. Siempre ha existido duda de la existencia de la literatura infantil,
podemos hablar de ella a partir de los Hermanos Grimm…
Como observamos en el tema, estos
personajes seguían sin ser niños reales, traviesos, preguntones y rebeldes: la
primera niña real de nuestra literatura infantil, nace de la pluma de
Encarnación Aragoneses Urquijo, más conocida como Elena Fortún, y se llama Celia.
Recuerdo
que en casa el libro de cabecera, para grandes ocasiones era “Las aventuras de
Celia”, un libro infantil de mi madre con las páginas amarillentas por el paso
del tiempo y encuadernación al aire, por los múltiples golpes recibidos.
Las
representaciones teatrales fomentan en el niño actitudes como la expresión no
verbal, el estudio físico del espacio, cálculo del tiempo entre intervención e
intervención y desarrolla la atención.
Tanto
en Infantil, como en Primaria, me atrevería a decir en todos los colegios, se
realizan a final de curso una pequeña obra teatral, moderna o clásica, como festival
de clausura de curso, para ofrecer a los padres y familiares de los alumnos.
“Lo importante
es participar” como decía Torrebruno; pero bien es cierto, que hechas las
pruebas para los personajes de cualquier teatro, siempre hay un imprescindible,
que bien por su tono de voz, su calidad interpretativa o simpatía aparece año
tras año, evento tras evento en el escenario.
Pues
eso, desde nuestro papel de profesor, es lo que debemos evitar o por lo menos
ayudar a que todos los niños entiendan una composición teatral.
Las
actuaciones teatrales son por ejemplo en clase de inglés, teatralizan los
diálogos de la unidad, entre todos. Seleccionan personajes, imitan voces,
actitudes y el vestuario lo hace todo.
Me gustaría
destacar la figura de una escritora contemporánea, ya fallecida, que dedicó
gran parte de su obra a la literatura infantil. Señalar la poesía de Fina de Calderón
en obras como “Glorieta de la melancolía” e incluso la obra teatral “Fuego,
grito, luna”.
En
cuanto al último apartado, textos de autor, lo trabajamos en la actividad del
tema. Analizamos el libro “El rey Simplón”.
Como referencia para trabajar
este tema, podemos consultar los siguientes enlaces con lecturas para niños y
actividades para trabajar con
ellos:
